Exposito casas eva (4 risultati)
- Altre immagini
Aprendizaje y desarrollo en la infancia Volumen I
Anaya Nieto, Daniel; Expósito-Casas, Eva; Pérez-González, Juan Carlos
- Brossura
Da: Agapea Libros, Malaga, MA, SpagnaAgapea Libros
Contatta il venditoreVenditore con 5 stelleCondizione: Nuovo
EUR 23,71
EUR 17,72 spedizioneSpedito da Spagna a U.S.A.Quantità: 1 disponibili
Condizione: New. Idioma/Language: Español. En una carta abierta a su hija, el biólogo y filósofo Richard Dawkings le explicaba que hay al menos tres malas razones (poco fiables) que mucha gente atiende para creer en lo que cree: La revelación, la tradición, y la autoridad. La ciencia, por el contrario, no debe atender a ninguna…de estas razones, aunque lamentablemente a lo largo de la historia los científicos lo han hecho en más de una ocasión. Algunos ejemplos de estos desaciertos son los siguientes: Si fuera por la revelación que sintió Descartes, el cuerpo y «la mente» seguirían viéndose como dos entidades independientes, separadas (dualismo cartesiano), algo que la ciencia ha desmentido, como ha explicado, por ejemplo, el neurobiólogo Antonio Damasio en su libro El error de Descartes; Si en todo el s. XX se hubiera continuado con la tradición, las mujeres no habrían tenido acceso a la Universidad, o bien, según el país, se les habría seguido manteniendo la prohibición de acceder al máximo título académico, tal y como llegó a hacerse, por ejemplo, con la discípula de William James, Mary Whiton Calkins, a quien se le negó el título de doctora, simplemente por ser mujer, a pesar de haber defendido excelentemente una brillante tesis doctoral en Psicología en la Universidad de Harvard y convertirse más tarde en la primera presidenta de la Asociación Psicológica Americana (APA); En cuanto a las figuras de autoridad, según el venerado Newton, el tiempo es absoluto y la luz tiene naturaleza ondulatoria, se desplaza en línea recta y no se puede curvar, ideas que todos sencillamente aceptaron durante casi tres siglos, hasta que Albert Einstein las rechazó y las demostró erróneas. La acumulación, la revisión y la actualización del conocimiento científico se basa en un tipo de razones más fiable que la revelación, la tradición o la autoridad. Este tipo de razones en el que se basa la ciencia son «las evidencias» (los hechos), las cuales, a su vez, se basan en la observación, la generación y la contrastación de hipótesis, es decir, en el método científico. Pero no solamente en el método científico básico de estos tres pasos, sino también en otras dos características del método científico, que son la reproducibilidad (o replicabilidad) y la falsabilidad. La reproducibilidad consiste en que una investigación pueda ser reproducible, es decir, que pueda ser replicada hallándose resultados congruentes con los previamente hallados. De este modo, para estar seguros de que una teoría es una buena teoría se exige que sean varias investigaciones complementarias las que la avalen, no únicamente una investigación, por muy bien que en ella se haya seguido el método científico. Por ejemplo, hace unos treinta años una investigación encontró que, tras escuchar música de Mozart durante 10 minutos, las personas mejoraron sus capacidades de razonamiento espacial. Posteriormente, aunque se ha intentado en varias ocasiones, nadie ha conseguido replicar estos resultados, por lo que la teoría del llamado ?efecto Mozart? ha quedado en entredicho. En cuanto a la falsabilidad, se refiere a la posibilidad de que una teoría pueda ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan. Por ejemplo, según Piaget, el egocentrismo de los niños menores de 7 años les imposibilita aún ser empáticos. Sin embargo, la investigación posterior ha explorado la posibilidad contraria, y ha encontrado, de hecho, que los niños alrededor de los 2-4 años sí son capaces de diferenciar entre su mente y la de otras personas y de mostrar signos de empatía. La ciencia es, con todo, una empresa colectiva y en constante evolución. Lo que hoy consideramos una explicación apropiada de un área del mundo puede ser considerado erróneo mañana si se hallan nuevas evidencias mediante el método científico que aconsejan una explicación alternativa mejor. Por supuesto, el conocimiento científico del Aprendizaje y desarrollo en la infancia también se ha ido construyendo colectivamente a lo largo de la historia, y por ello nos parece de justicia reconocer, desde estas primeras líneas del libro, la contribución de quienes han sido claves para hacer avanzar la comprensión de cómo aprenden los niños y las niñas y de cómo se puede contribuir a su óptimo desarrollo a través de la educación. En este libro procuramos revisar y resumir los fundamentos principales en los que se basa el conocimiento actual sobre el aprendizaje y el desarrollo en la infancia. Pero, aunque aportemos datos basados en investigaciones recientes, no quisiéramos que se olvidase que todo nuestro conocimiento científico actual se ha venido edificando sobre conocimiento previo construido a lo largo de décadas e incluso siglos por muchos investigadores diversos que han ejercido una influencia enorme para que se preste atención científica, educativa y social a la infancia. Quisiéramos subrayar algunos ejemplos destacados para que el lector comience ya a familiarizarse con sus nombres, dado que, colectivamente, fueron sentando las bases de la Psicología y de la Pedagogía, en general, y del estudio del desarrollo psicológico y del aprendizaje, en particular. Destacamos a: Los filósofos y pedagogos Isidoro de Sevilla, Vives, Comenio, Herbart, Rousseau, Ebbinghaus, Dewey, y Baldwin; los médicos Huarte, James, Claparede, Pestalozzi, Decroly, Montessori, Preyer, Wallon, y Wechsler; los juristas Binet y Vygotsky; el malacólogo Piaget; el químico Froebel; el psicólogo Bronfenbrenner; y el economista Heckman. Hemos escrito el presente libro sobre la herencia de estos autores, pero también sobre la actualización del conocimiento científico que posteriormente se ha venido realizado en el marco de lo que se conoce como las Ciencias del Aprendizaje (Learning Sciences), incluyendo la Neurociencia Educativa o Neuroeducación (Educational Neuroscience), y la Ciencia del Desarrollo (Developmental Science). El libro se divide en ocho capítulos. El Capítulo 1 introduce en el conocimiento del cerebro, el órgano del aprendizaje, y en lo qu.
- Brossura
Da: Agapea Libros, Malaga, MA, SpagnaAgapea Libros
Contatta il venditoreVenditore con 5 stelleCondizione: Nuovo
EUR 23,71
EUR 17,83 spedizioneSpedito da Spagna a U.S.A.Quantità: 1 disponibili
Condizione: New. Idioma/Language: Español. En una carta abierta a su hija, el biólogo y filósofo Richard Dawkings le explicaba que hay al menos tres malas razones (poco fiables) que mucha gente atiende para creer en lo que cree: La revelación, la tradición, y la autoridad. La ciencia, por el contrario, no debe atender a ninguna…de estas razones, aunque lamentablemente a lo largo de la historia los científicos lo han hecho en más de una ocasión. Algunos ejemplos de estos desaciertos son los siguientes: Si fuera por la revelación que sintió Descartes, el cuerpo y «la mente» seguirían viéndose como dos entidades independientes, separadas (dualismo cartesiano), algo que la ciencia ha desmentido, como ha explicado, por ejemplo, el neurobiólogo Antonio Damasio en su libro El error de Descartes; Si en todo el s. XX se hubiera continuado con la tradición, las mujeres no habrían tenido acceso a la Universidad, o bien, según el país, se les habría seguido manteniendo la prohibición de acceder al máximo título académico, tal y como llegó a hacerse, por ejemplo, con la discípula de William James, Mary Whiton Calkins, a quien se le negó el título de doctora, simplemente por ser mujer, a pesar de haber defendido excelentemente una brillante tesis doctoral en Psicología en la Universidad de Harvard y convertirse más tarde en la primera presidenta de la Asociación Psicológica Americana (APA); En cuanto a las figuras de autoridad, según el venerado Newton, el tiempo es absoluto y la luz tiene naturaleza ondulatoria, se desplaza en línea recta y no se puede curvar, ideas que todos sencillamente aceptaron durante casi tres siglos, hasta que Albert Einstein las rechazó y las demostró erróneas. La acumulación, la revisión y la actualización del conocimiento científico se basa en un tipo de razones más fiable que la revelación, la tradición o la autoridad. Este tipo de razones en el que se basa la ciencia son «las evidencias» (los hechos), las cuales, a su vez, se basan en la observación, la generación y la contrastación de hipótesis, es decir, en el método científico. Pero no solamente en el método científico básico de estos tres pasos, sino también en otras dos características del método científico, que son la reproducibilidad (o replicabilidad) y la falsabilidad. La reproducibilidad consiste en que una investigación pueda ser reproducible, es decir, que pueda ser replicada hallándose resultados congruentes con los previamente hallados. De este modo, para estar seguros de que una teoría es una buena teoría se exige que sean varias investigaciones complementarias las que la avalen, no únicamente una investigación, por muy bien que en ella se haya seguido el método científico. Por ejemplo, hace unos treinta años una investigación encontró que, tras escuchar música de Mozart durante 10 minutos, las personas mejoraron sus capacidades de razonamiento espacial. Posteriormente, aunque se ha intentado en varias ocasiones, nadie ha conseguido replicar estos resultados, por lo que la teoría del llamado ?efecto Mozart? ha quedado en entredicho. En cuanto a la falsabilidad, se refiere a la posibilidad de que una teoría pueda ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan. Por ejemplo, según Piaget, el egocentrismo de los niños menores de 7 años les imposibilita aún ser empáticos. Sin embargo, la investigación posterior ha explorado la posibilidad contraria, y ha encontrado, de hecho, que los niños alrededor de los 2-4 años sí son capaces de diferenciar entre su mente y la de otras personas y de mostrar signos de empatía. La ciencia es, con todo, una empresa colectiva y en constante evolución. Lo que hoy consideramos una explicación apropiada de un área del mundo puede ser considerado erróneo mañana si se hallan nuevas evidencias mediante el método científico que aconsejan una explicación alternativa mejor. Por supuesto, el conocimiento científico del Aprendizaje y desarrollo en la infancia también se ha ido construyendo colectivamente a lo largo de la historia, y por ello nos parece de justicia reconocer, desde estas primeras líneas del libro, la contribución de quienes han sido claves para hacer avanzar la comprensión de cómo aprenden los niños y las niñas y de cómo se puede contribuir a su óptimo desarrollo a través de la educación. En este libro procuramos revisar y resumir los fundamentos principales en los que se basa el conocimiento actual sobre el aprendizaje y el desarrollo en la infancia. Pero, aunque aportemos datos basados en investigaciones recientes, no quisiéramos que se olvidase que todo nuestro conocimiento científico actual se ha venido edificando sobre conocimiento previo construido a lo largo de décadas e incluso siglos por muchos investigadores diversos que han ejercido una influencia enorme para que se preste atención científica, educativa y social a la infancia. Quisiéramos subrayar algunos ejemplos destacados para que el lector comience ya a familiarizarse con sus nombres, dado que, colectivamente, fueron sentando las bases de la Psicología y de la Pedagogía, en general, y del estudio del desarrollo psicológico y del aprendizaje, en particular. Destacamos a: Los filósofos y pedagogos Isidoro de Sevilla, Vives, Comenio, Herbart, Rousseau, Ebbinghaus, Dewey, y Baldwin; los médicos Huarte, James, Claparede, Pestalozzi, Decroly, Montessori, Preyer, Wallon, y Wechsler; los juristas Binet y Vygotsky; el malacólogo Piaget; el químico Froebel; el psicólogo Bronfenbrenner; y el economista Heckman. Hemos escrito el presente libro sobre la herencia de estos autores, pero también sobre la actualización del conocimiento científico que posteriormente se ha venido realizado en el marco de lo que se conoce como las Ciencias del Aprendizaje (Learning Sciences), incluyendo la Neurociencia Educativa o Neuroeducación (Educational Neuroscience), y la Ciencia del Desarrollo (Developmental Science). El libro se divide en ocho capítulos. El Capítulo 1 introduce en el conocimiento del cerebro, el órgano del aprendizaje, y en lo qu.
- Altre immagini
- Brossura
Da: Espacio Logopédico, Barcelona, B, SpagnaEspacio Logopédico
Contatta il venditoreVenditore con 5 stelleCondizione: Nuovo
EUR 31,50
EUR 23,00 spedizioneSpedito da Spagna a U.S.A.Quantità: 1 disponibili
Tapa blanda. Condizione: New. En este libro, escrito en dos volúmenes, procuramos revisar y resumir los fundamentos principales en los que se basa el conocimiento actual sobre el aprendizaje y el desarrollo en la infancia. Con todo, esperamos que la lectura y estudio de este texto académico le ayude a usted a enriquecer su compr…ensión sobre las características y las condiciones del desarrollo cerebral y psicológico, y del aprendizaje, de los niños y de las niñas, desde la concepción hasta los seis años de edad. Libro.
APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN LA INFANCIA
JUAN CARLOS PEREZ GONZALEZ; PEREZ GONZÁLEZ, JUAN CARLOS; EXPOSITO-CASAS, EVA; ANAYA NIETO, DANIEL; PÉREZ-GONZÁLEZ, JUAN CARLOS
- Brossura
Da: Librerias Prometeo y Proteo, malaga, MA, SpagnaLibrerias Prometeo y Proteo
Contatta il venditoreVenditore con 3 stelleCondizione: Nuovo
EUR 31,50
EUR 70,00 spedizioneSpedito da Spagna a U.S.A.Quantità: 1 disponibili
Rústica. Condizione: New. Condizione sovraccoperta: Nuevo. 01. En una carta abierta a su hija, el biólogo y filósofo Richard Dawkings le explicaba que hay al menos tres malas razones (poco fiables) que mucha gente atiende para creer en lo que cree: La revelación, la tradición, y la autoridad. La ciencia, por el contrario, no deb…e atender a ninguna de estas razones, aunque lamentablemente a lo largo de la historia los científicos lo han hecho en más de una ocasión. Algunos ejemplos de estos desaciertos son los siguientes: Si fuera por la revelación que sintió Descartes, el cuerpo y la mente seguirían viéndose como dos entidades independientes, separadas (dualismo cartesiano), algo que la ciencia ha desmentido, como ha explicado, por ejemplo, el neurobiólogo Antonio Damasio en su libro El error de Descartes; Si en todo el s. XX se hubiera continuado con la tradición, las mujeres no habrían tenido acceso a la Universidad, o bien, según el país, se les habría seguido manteniendo la prohibición de acceder al máximo título académico, tal y como llegó a hacerse, por ejemplo, con la discípula de William James, Mary Whiton Calkins, a quien se le negó el título de doctora, simplemente por ser mujer, a pesar de haber defendido excelentemente una brillante tesis doctoral en Psicología en la Universidad de Harvard y convertirse más tarde en la primera presidenta de la Asociación Psicológica Americana (APA); En cuanto a las figuras de autoridad, según el venerado Newton, el tiempo es absoluto y la luz tiene naturaleza ondulatoria, se desplaza en línea recta y no se puede curvar, ideas que todos sencillamente aceptaron durante casi tres siglos, hasta que Albert Einstein las rechazó y las demostró erróneas. La acumulación, la revisión y la actualización del conocimiento científico se basa en un tipo de razones más fiable que la revelación, la tradición o la autoridad. Este tipo de razones en el que se basa la ciencia son las evidencias (los hechos), las cuales, a su vez, se basan en la observación, la generación y la contrastación de hipótesis, es decir, en el método científico. Pero no solamente en el método científico básico de estos tres pasos, sino también en otras dos características del método científico, que son la reproducibilidad (o replicabilidad) y la falsabilidad. La reproducibilidad consiste en que una investigación pueda ser reproducible, es decir, que pueda ser replicada hallándose resultados congruentes con los previamente hallados. De este modo, para estar seguros de que una teoría es una buena teoría se exige que sean varias investigaciones complementarias las que la avalen, no únicamente una investigación, por muy bien que en ella se haya seguido el método científico. Por ejemplo, hace unos treinta años una investigación encontró que, tras escuchar música de Mozart durante 10 minutos, las personas mejoraron sus capacidades de razonamiento espacial. Posteriormente, aunque se ha intentado en varias ocasiones, nadie ha conseguido replicar estos resultados, por lo que la teoría del llamado efecto Mozartö ha quedado en entredicho. . En cuanto a la falsabilidad, se refiere a la posibilidad de que una teoría pueda ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan. Por ejemplo, según Piaget, el egocentrismo de los niños menores de 7 años les imposibilita aún ser empáticos. Sin embargo, la investigación posterior ha explorado la posibilidad contraria, y ha encontrado, de hecho, que los niños alrededor de los 2-4 años sí son capaces de diferenciar entre su mente y la de otras personas y de mostrar signos de empatía. La ciencia es, con todo, una empresa colectiva y en constante evolución. Lo que hoy consideramos una explicación apropiada de un área del mundo puede ser considerado erróneo mañana si se hallan nuevas evidencias mediante el método científico que aconsejan una explicación alternativa mejor. Por supuesto, el conocimiento científico del Aprendizaje y desarrollo en la infancia también se ha ido construyendo colectivamente a lo largo de la historia, y por ello nos parece. LIBRO.



